Tuesday, January 14, 2014

Una Perspectiva desde Afuera - Tochan: Nuestra Casa

     Aquí comparto una publicación del blog de mi amiga y compañera del programa YAGM de la iglesia luterana, Rachel Birkedal  (si, otra Rachel/Raquel).  Ella nos visitó aquí en Tochan hace unas semanas para conocer a mis amigos - los migrantes, y para ver cómo es un día el la vida de un Tochanero.  Aquí ella escribió de su experiencia con nosotros, y creo que ella puede dar otro vistazo en lo que yo experimento cada día.  ¡Entonces, léelo, disfrútalo, y, si quieres, compártelo!
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     Durante las vacaciones de la navidad, tuve la oportunidad de pasar tiempo en La Ciudad de México con algunas de mis compañeras (en inglés nos llamamos YAGMs por el nombre de nuestro programa) y a visitar sus sitios de trabajo. El jueves fui con Rachel (¡no te confundes, es mi tocaya!) a Tochan, un albergue para migrantes. La mayoría de los migrantes, gente en movimiento, en Tochan vienen de los países Centro Americanos. Tochan tiene como objetivo proporcionar un lugar seguro para quedarse a vivir juntos en comunidad, mientras que los migrantes averiguan próximos pasos de sus objetivos. La palabra "tochan" es náhuatl de "nuestra casa", que es lo que el albergue tiene como objetivo ser, al menos temporalmente, para la gente. En mis conversaciones con Rachel, ella me platica frecuentemente de la gente que la bendicen en su trabajo. No pude dejar pasar la oportunidad a conocer esa gente.

En una pared dentro de Tochan encontrarás este mural que es un proyecto colaborativo entre los voluntarios y los tochaneros. El diseño viene de las descripciones de los tochaneros de cómo se ve el viaje. Lleva las banderas de cada país que ha tenido Tochan. La paloma que empieza el camino (no se puede ver) es el símbolo de Tochan.
     Acabamos subiendo las escaleras (¡siento como siempre estoy sin aliento en los caminos con Rachel!) y entrando en Tochan, nos saludaron todos en la cocina y el salón con un apretón de manos, beso, abrazo, ¨mucho gusto¨, y ¨Ella es Raquel también¨? Cuando entramos en la cocina nos ofrecieron dos platos de desayuno (sardinas y frijoles) y el café estaba lista. Comimos y nos sentamos en el salón. Luego nos invitaron a viajar con un grupo a uno de los parques más grandes de la ciudad de México y al zoológico gratis adentro. Viajando en el metro con estos hombres hispanos en vez de mi grupo normal de extranjeros (los YAGMs) me hizo sentir más cómoda y pertenecida… aunque se pudo escuchar bien al acento hondureño mientras hablamos y bromeamos fuerte en manera que nos dio fácilmente como extranjeros.

Parte de nuestro grupo de excursión.
Parte de nuestro grupo de excursión.
     Cuando llegamos al zoológico, fue obvio que nunca se escapa la etapa de la adolescencia. Estos hombres que tienen 24 a 45 años, estaban corriendo por el zoológico tomando fotos de animales extraños, bromeando, subiendo las rocas, cantando canciones de “El Rey Leon” para cada animal que encontramos y pasando bien el tiempo.

¡Me di vuelta, y ellos estaban así!
Ellos encontraron otra manera de ver los gorilas.
     Más tarde cuando regresamos al albergue nos ofrecieron la comida que había preparada por otros residentes. Esa vez era caldo de pollo…. Perfecto para un día frío y lluvioso. En la tarde, Rachel se perdió en damas (¡varias veces!) y ella comenzó a quejarse que las reglas suyas no son los mismos de las reglas de ella (¡y es verdad! ¡No jugamos lo mismo!). Pero finalmente ella ganó contra el mejor jugador de la casa. “¡No puede ser!” él gritó. Después de damas jugamos “Mundo turismo” que es una versión “mundial” de Monopolio… no les tengo que decir… lo perdí... Al terminar el juego fue tiempo para regresarnos a la casa de Rachel. Es un viaje de una hora a una hora y media. Empezamos a despedirnos de todos y nos tiritamos en el camino al autobús (Hacía muchísimo frío).

Rachel perdiendo su juego de damas.
Raquel se ganó. ¡No puede ser!
     Fue un día divertido y con mucha actividad. Practiqué mi habilidad de escuchar al acento centro americano y jugar juegos de mi niñez. Estar en la casa con los 14 residentes y varios voluntarios me hizo sentir de vacaciones con mi familia. Pero con todo la diversión y la risa pudiera ser fácil y una vergüenza a olvidar las historias de esta gente, historias que le hizo a Rachel llorar en el camino a la casa mientras practicábamos. Historias de daño, violencia, miedo, pero también de fuerza y valor. Historias de:
  • Hombres que no salen de Tochan por miedo de las pandillas que los atacaron en el camino… Sin embargo, los mismos me permitieron a compartir en su valentía cuando se fueron de la casa por la primera vez y a visitar el zoológico.
  • Un joven que fue secuestrado, casi matado y obligado a huir… un incidente que va a cambiar su vida para siempre y obligarlo a declararse en la condición de refugiado aquí en México, aunque hace poco tiempo que estaba como un estudiante de la universidad, contento y despreocupado en Honduras.
  • Los migrantes que salen de sus hogares a viajar en La bestia hacia tierras desconocidas.
    • “La bestia” lleva ese nombre por razón. Es la transportación que muchos toman en su viaje al norte, pero nos es sin algún precio.... Por las historias de sus amigos, Rachel ahora tiene miedo de los ferrocarriles. Historias de brincar de ferrocarriles en movimiento, de ser atacado por pandillas, de perder extremidades, de haber sido golpeado por oficiales. Sí, La bestia tiene razón por llevar ese nombre.
     La gente en su tiempo en la casa Tochan se convirtieron en algunos de los mejores amigos de mi amiga Rachel. Son divertidos, interesantes, chistosos y valientes. Cada uno tienen sus propios intereses, tipo de música, sueños y esperanzas. Pero lo que tienen en común es que son gente en una tierra extranjera. En una manera similar yo he cruzado fronteras estatales y ahora fronteras nacionales, pero a diferencia de mi, huyeron de un hogar que lo aman pero tuvieron que salir. La mayoría sueñen a regresar a su país (no sé cuantas veces escuché “En Honduras…” durante mi visita), pero no pueden por varias razones. Rezan por un día cuando su situación cambie y que puedan regresar a la tierra que los vio crecer.

Esta pintura (por Rachel) está en el salón, 
incluye los sellos de varios países centro americanos.
     Soy bendecida por esa experiencia que me permitió a entender la experiencia de Rachel aquí en México. Como estoy aquí con un grupo de voluntarias de la iglesia luterana, aprendo también de las experiencias de mis compañeros. Agradezco mucho esa oportunidad a visitarla. Rachel es un “Solidarity Sister” o “Una hermana de la solidaridad” en Tochan… es el nombre que le dio nuestra coordinadora Lindsay (¡suena mejor en ingles!). Significa que Rachel ha sido bendecida con la carga de vivir y compartir en los cuentos e historias de los migrantes. Pido que les oren por estos migrantes que están muy lejos de sus tierras amadas y pido que le oren por Rachel mientras lucha con todo lo que está aprendiendo de ellos.

     Si quieres escuchar más de Rachel, da un vistazo a su blog http://racheltheyagm.blogspot.com/

"Mantener estas historias con cuidado. Hay muchas personas que se beneficiarán de las historias que se escuchan durante nuestro tiempo juntos. Imagínese escuchando a otro como lo haría escuchar a la escritura - con atención y abierto a la santa ". - Pacto de Presencia

(publicado con permiso desde el blog de Rachel Birkedal)